viernes, 21 de diciembre de 2007

YA NO SOMOS INMORTALES, AHORA SOMOS ETERNOS



La vida se hace a medida que uno la crea. ¿Quién eres tú? Tú eres justo ese que camina tu lado. Hay un baúl en el que guardamos todo lo que nos sucede. Una vez fuimos a Berlín. Otra vez hicimos un concierto. Sí, otro más. Esta vez en el Clap. Banda malkavian estuvo dignamente absorbiendo los sueños de todos los que asistieron. Otra vez regalamos sueños que nunca tuvieron los que allí estuvieron y ganamos la batalla con el corazón. La persiana del bar está pintada. Es el dibujo más bonito del mundo. El concierto estuvo dedicado a todos los que cayeron este año: A Dani, A Patricia (la de la persiana) y a Cristina. Ya no somos inmortales,pero sabemos que podemos ser eternos. Esta noche es tan corta y tan larga como el resto. Desde Berlín todo parece llevar las misma faldas, el mismo argumento y los mismos hechos, sólo que en un sitio distinto. No es lo mismo escuchar a Marilin Monroe desde un Mercedes atravesando Germania, que escucharlo cerrando el bar Malkavian. Nada es mejor ni peor, sólo distinto. La gente decía que tenían ganas de llorar, en el concierto, digo, esta vez en el avión, no las sentí. Sentí felicidad. Las mismas luces de siempre alejándose en la distancia con más rapidez que otras veces por las nubes que todo lo cubrían. Satisfacción se llama la palabra. Por haber estado 30 años más tarde (justo cuando yo nací) en casa de Bowie y de Iggy, por haber visto muy de cerca dos cadillacs auténticos y una Harlley del 54 de Santa Mónica. Los que recuerden la película de jóvenes ocultos (the lost boys), que és para mí la película más auténtica de tema vampírico, Santa Mónica, tiene un sonido especial. "Cry little sister..."

Hoy ha sido una noche especial. Ya no tengo internet en casa ni línea telefónica, debo ahorrar. Ahora en casa de pescandoatunes escribo breves palabras que se perderán en el tiempo. Palabras que nunca podríais ni imaginar cuánto pueden a llegar a significar para mí, para nosotros.

Hemos conseguido la mejor persiana de la plaza en la que todos habitamos cada uno de nuestros días, alguno de ellos al menos. Es preciosa y un día de estos lo demostraré con una imagen de ella.

Banda Malkavian sigue con sus dos componentes al pié del cañón. El 10 de enero en el "Casc Antic" allí mismo, en can Xammar. Al poco tiempo en el mismo més, aunque sin fecha, en el Atzucat. Si todo va bien, una vez pagada la multa que tenemos por hacer conciertos en nuestro pequeño microcosmos, gracias al colectiu de músics del maresme, podremos reemprender las actividades musicales en el bar. Estan muy interesados en ello y no pensamos perder esta vez. Pidamos un poco de suerte y gracia al año que nos viene para poder cumplir los deseos que seamos capaces de imaginar. Pidamos un poco de belleza en nuestras tristes existencias y nuestra puta realidad. Vamos a ganar. Somos más que ellos.

Con mucho más que decir y poco tiempo antes de irme a dormir. Sólo pido que recordeis una nombre: Patricia. Ella és la musa de nuestra persiana.

El resto sigue en pie.

domingo, 9 de diciembre de 2007

JÓDETE



Así es ahora Mataró:

sábado, 8 de diciembre de 2007

MUNDO TV




Desde mi televisor veo el mar
Unas palmeras, la nacional,
Los trenes vienen y van.

En mi televisor hay una plaza
Gente de bar en la terraza
Tú con tu carrito de mañana.

Dicen que hay un lugar
Negro y cuadrado
Que abre caminos hasta lo más bajo
Los gordos de arriba
Lo usan como arma
Si los miras a la cara
Mil serpientes de emisora
Envenenarán tu alma.

A mi televisor sólo llegan señales
De blanco viento en invierno
De rayos naranja en verano.

De mi televisor salen y entran
Mis amigos y conocidos
Mientras te sueño, no siento frío.

Dicen que hay un lugar
Negro y cuadrado
Que abre caminos hasta lo más bajo
Los gordos de arriba
Lo usan como arma
Si los miras a la cara
Mil serpientes de emisora
Envenenarán tu alma.

Entiende que de miedo muera
Si me acerco a la antena.


martes, 4 de diciembre de 2007

HEROES



Hay épocas en las que nos toca presenciar cosas que nos hacen dar cuenta de cuánto nos queda aún por aprender. Que la vida no es más que una broma efímera y de mal gusto que se nos escapa igual tanto si la disfrutamos, como si no. Ver a gente cercana enferma, o morir de un modo indigno, encender el televisor y presenciar accidentes que te dejan parapléjico de un dia para otro, escuchar historias en los bares de vidas que caen en desgracia eterna por no ponerle valor al asunto y hacer tan sólo lo que dictan los cánones de la sociedad actual. Hay mil millones de maneras pequeñas con las que desperdiciar nuestro tiempo mientras aún gozamos de salud y fuerza. Maneras que muchos desde su cama de hospital lamentan por no haber cambiado o no tener una segunda oportunidad.

¡Esto es un grito a la libertad!

Pueden llamarnos locos o insensatos o tantas cosas peores como quieran, pero un jueves 22 de noviembre cumplí 30 años hará poco más de una semana y ya siento que ha pasado una eternidad. Ese jueves fui al concierto Marilyn Manson con mis dos Ivanes. Aunque breve, fue un gran concierto. Puede que mis ojos estén acostumbrados a los maquillajes y vestuarios extremos, pero nada de aquello me pareció demasiado escandaloso o satánico. Por el contrario, si que disfruté de un gran show donde el reverendo presidía una ceremonia gotico-festiva inolvidable. El propósito no era verles nosotros a ellos. El propósito era que ellos vieran que estábamos allí. Al final, antes de la última canción, les lancé la boa negra que Nihm acavaba de regalarme y Rob Holliday (el bajista) la lució orgulloso enredada en su cuello hasta el fin del concierto llevándosela al vestuario con él. Misión conseguida.

Aquello sólo podía ser el preludio del gran viaje que nos esperaba. De nuevo el aeropuerto de Barcelona paseaba por nuestros pasadizos buscando el embarque que le llevara al corazón. La vuelta a Berlín devía ser intensa y gratificante ya que tan sólo una noche, la ciudad que nunca duerme (que ya no es Nueva York), nos acogería una vez más conduciéndonos en lo tan rocambolesco que Alicia, con todas sus maravillas, no podría descifrar. Sin hotel y sin maletas, lo único que nos sobró es que no se pudiera fumar ya en los aeropuertos.

He de deciros que si alguna vez vais a Berlin, no os perdais el White Trash, el local que nos acogió en la mayor parte de la noche. Ya no es tan sólo el sitio, que es precioso, también la gente y sobretodo la música. Todo Rock & Roll del clàsico, y del de ahora. En la parte de abajo, las guitarras sonaban con toda vanguardia, grupos que jamás hemos escuchado aquí en nuestro país pero que en cambio, allí, parecen de lo más comerciales. Y arriba, todo 60/70. Incluso tuve la oportuniodad de bailar el Time Warmp del Rocky Horror show, toda una delicia.

La gente en Berlín es abierta, y más cuando te ven con ganas de fiesta. Para bailar, tonto el último. He de agradecer a un grupo de músicos pirados llamados atomicworkers la buena acogida que me dieron en su hogar. Un piso muy cercano a Alexandresplatz que daba cobijo a toda clase de artistas tarados con mucho gusto e higiene (cosa impensable aquí, y me incluyo). Al fin fuimos "heroes" por una noche nada más, aunque para nada queda descartado que la cosa vuelva a repetirse, que volvamos a encontrarnos en este mundo gris tan real que da asco. Y es que de echo... es tan serio todo en la realidad que dan ganas de quedarse a vivir en el laberinto de Bowie por muy jodida que esté la cosa. Dan ganas de que te secuestren al hermanito más coñazo que tengas y te lo conviertan en Goublin.

Y como la vergüenza parece ser que está al otro lado del muro, en el mío vivo con demencia lo que la vida me pone entre las piernas sonrojándome el corazón.

La vuelta a Barcelona volvió a ser triste. Otra vez la ley en los talones, los impuestos, los problemas en el bar, el final de mes, la guerra y eso sí, un cumpleaños que nunca parecía terminar.

Lo mejor de esta ciudad en la que vivimos somos nosotros y nunca me cansaré de repetirlo. Aquellos que luchamos por transformar todo lo que nos rodea, los que nos la jugamos a malas famas por que no nos quiten la sonrisa de los labios ni uno solo de nuestros días. Lo mejor de Mataró, sois vosotros Malkavianos. Y lo demostrasteis el viernes en el concierto de la Negra Flor una vez más. Un bar que apenas visita nadie, de pronto tenía todos sus taburetes ocupados y gente de pie en las barras dando palmas a ritmo de buen R&R. Y no lo digo porque los músicos fuéramos Julián y yo, sino por todos aquellos que algún día compusieron las canciones que versionamos. Un precedente a un bar que sólo ponía música en castellano y ahora, en cambio, amplia sus horizontes y se lanza a mezclar lo que ya tenía con música internacinal de los 80-90. ¡Un hurra para ellos!

Gracias a todos los que asististeis y a los que no, os espero el próximo 15 de diciembre en el Clap. No os arrepentireis.


jueves, 29 de noviembre de 2007

NEGRA FLOR



A todos los que visiteis este blog, deciros que este viernes 30 de noviembre a las 23:30, el dúo Malkavian vuelve con fuerza para ofreceros de nuevo un concierto, un sueño y otra de sus muchas locuras.


Tal vez no seamos lo mejores, pero somos con diferéncia los que le metemos más morro.


El lugar es la Negra Flor, muy, muy cerquita del Clap, y ya que parece que en el legendario Clap se han animado a distorsionar nuestros oidos con música como la Macarena, mueve tu culo, David Bisbal, Shakira y otros artistas y temas deplorables, os aseguro que una de versiones que abarca de los 60 hasta los 90, será de agradecer para nuestro olvidado buen gusto.


viernes, 16 de noviembre de 2007

MATARÓ ARDE



Hoy he hecho ruta. Del bar al hospital y del hospital a comisaria, y de comisaria a casa. El paisaje más bello del mundo lo encuentro frente a mi ventana:
El centro de natación está ardiendo. He hecho algunas fotos. Es precioso. Lástima que mi cámara sea de carrete y deba esperar un tiempo a revelarlas. No es broma.

viernes, 9 de noviembre de 2007

NO VAMOS BIEN



Por el suelo, crugen almas bajo mis pies
por el suelo, charcos de lágrimas, todo del revés
por el suelo, sueños rotos puestos en papel
por el suelo, tantos amigos que no van a volver

Por el suelo, quien bien te quiere, te hará llorar
por el suelo, ¿cuál es mi locura? Es querer amar
por el suelo, juego sucio no implores más
por el suelo, toda esta rabia tengo que alejar

Y al final tampoco estoy sola
cuando salgo tengo con quien jugar
amigos efímeros que no piden nada
tan sólo un soplido de felicidad

Por el cielo, lo miro todito siempre ha sido igual
por el cielo, me engaño y me digo: no estubo tan mal
por el cielo, añoro a aquellos que dejé atrás
por el cielo, no añoro ni el daño ni la soledad

Por el cielo, no rugen mis tripas cuando abro los ojos
por el cielo, por mucho que digan ya no me sonrojo
por el cielo, que sigan diciendo, a mí me da igual
por el cielo, si estás en lo mismo, yo, amigo, te acojo

Y al final tampoco estoy solo
cuando salgo tengo con quien jugar
amigos efímeros que no piden nada
tan sólo un soplido de felicidad

Ya no me sonrojo
estoy en remojo
espera y espera que llego tercera
borracha y contenta ya no quiero cuentos

Escuchad vosotros que me conocisteis
habrá que romper, ya no quedan más chistes
viejos compañeros ya soy vieja perra
me paro y pienso
que no vamos bien

sábado, 3 de noviembre de 2007

EL AIRE QUE RESPIRAMOS



Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia, elige un televisor grande que te cagas, elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abre-latas eléctricos.

Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos.

Elige ropa deportiva y equipos a juego, elige pagar a plazos en una ámplia marca de putos tejidos, elige el bricolage y quien puto eres los domingos por la mañana, elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura.
Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.

Elige tu futuro, elige la vida.
¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?

Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa.

¿Y las razones?

No hay razones.

¿Quien necesita razones cuando tienes cáncer?

Jódete.

Tu puedes ser el próximo.


viernes, 26 de octubre de 2007

MATARÓ MATA



La vuelta a Mataró ha sido una hóstia monumental contra la realidad. Las piedras han sido lanzadas una a una hasta abrirme la cabeza y hacerme sangrar. Imagino que sólo los donuts podrían entenderme ahora. Las lágrimas que cayeron en el avión de vuelta siguen haciendo el recorrido Barcelona-Berlin y las envidio un montón. Lástima que no puedan bajar en el aeropuerto y coger un taxi hasta Alexandreplatz para disfrutar de sus coloridas luces nocturnas y una copas en el Bang Bang servidas por Kay, uno de los chicos más guapos y más sonrientes de la ciudad. Allí todos bailan al ritmo del mejor Rock&Roll de los 60 y disfrutan de buenos conciertos cada semana al módico precio de 5 euros. Al revés que en Mataró, a los concietos la gente va antes de que empiecen y muchos se marchan cuando ha terminado.

En la ciudad gris son tanta las veces en las que uno se siente tentado a tirar la toalla que el agotamiento no tarda ni tres dias a surgir tras una vacaciones en una ciudad de verdad. Ahora mismo tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo. Me pregunto cuántos años les llevamos de retraso. Las caras de la gente no son de asfixia como uno puede encontrarse aquí a cada paso. Los sueldos son más elevados sin tener que trabajar tantas horas, y la comida, la ropa y los alquileres, más económicos. Allí son muchos los que viven solos por unos 400 euros al mes. La única condición es hablar alemán y no descarto la posibilidad de aprenderlo porque es un idioma precioso.

Mientras tanto, en una pequeña plaza de Mataró, hay un bar maldito por los peces gordos. La explicación sigue sin aparecer a pesar de las muchas teorias que rondan mi cabeza. Podría ser la lucha cultural que en mis tiempos de compañía teatral llevé a cabo contra el ayuntamiento devido al poco apoyo que se nos da a los artistas de la ciudad, podría ser la mafia que se mueve entre policia local y ayuntamiento, podría ser un enemigo oculto, podrían ser los vecinos, podría ser... la cuestión es que ahora sí. Mientras el conejo blanco se vino hasta Berlín para cambiarnos constantemente la buena suerte en mala, también hacía de las suyas en Mataró. Al llegar me he encontrado con que antes del 20 de noviembre Malkavian debe pagar 1.300 euros de multas por dos cosas que nunca sucedieron. Ni mi abogado se atrevió a reclamar. Dijo que sería una pérdida de tiempo y de dinero, es mi palabra contra la de la policía local y eso no tiene solución y menos en tiempos cercanos a las pagas dobles. Recaudación municipal, le llaman. Yo le llamo robo legal. Una multa por llamarles para pedirles ayuda porque teníamos a dos tipos violentos pateando la puerta y insultando a todo el mundo (ellos le llamaron queja de vecinos aunque en realidad fui yo misma la que llamé. Pero ha pasado más de un año y la llamada ha sido borrada), y otra por venir fuera de horas con el local en pleno funcionamiento y no sólo no quise dejar de servir y echar a la gente, sino que además a quien eché fue precisamente a los propios locales (yo le llamo entrar cuando todavía nos quedaban 10 minutos para tener a todo el mundo fuera, con el bar limpio, persiana medio bajada, sin música, sin servir ya a nadie y la rabia policial al ver que en el momento en que le dije a la gente que decidieran si querian salir del bar o no, todos pagaron y se fueron). 1.300 euros de mierda que no sé de dónde voy a sacar pero que por otro lado, espero sean la causa de muchos ataques al corazón (así se le llama a la muerte por consumo de cocaína) en el ayuntamiento y la policia local. Os aseguro que cada céntimo de esa multa estará tan podrido que no podrá causar más que mal a todos aquellos a quienes les caiga por primera vez en sus bolsillos.
En Mataró sólo queda una esperanza: lárgarse algún día a otro lugar.
Hay otra multa que queda pendiente. Ésta, aunque sea para partirse de la risa, al menos es real. El dia de nuestro primer aniversario, una maravillosa banda de jazz amenizó nuestra fiesta a primera hora. A pesar que la policia no hizo acto de presencia en el interior del bar para advertir de ninguna molestia, se nos multó un sábado 13 de mayo a las 22:43 (aquí es donde debeis partiros la caja), por ruidos y no tener permiso para hacer conciertos. ¿Lo pueden hacer? Sí. Pero eso no hace la cosa menos ridícula y más teniendo en cuenta que hasta las 12 de la noche se pueden tener las puertas abiertas y estan las terrazas en pleno funcionamiento. En el resto de locales donde se han echo conciertos, no se les ha sancionado nunca, han ido y han advertido sobre la ilegalidad del echo. A nosotros, los Malkavian, nos la han metido por el culo. La sanción puede ir desde 600 euros a 60.000 y 12 meses de cierre del local. Espero que cuando esté en la cárcel os acordeis de mi y me mandeis muchos e-mails de ánimo.


Hablaré más del viaje a Berlín en la próxima ocasión, cuando tenga las fotos. En un dia como hoy, tras todas estas buenas noticias que he tenido a la vuelta, no me ha sido posible.


miércoles, 26 de septiembre de 2007

A VECES EN SILENCIO, PERO SIEMPRE AHÍ



El verano sigue terminando. Lo peor de los buenos tiempos es cuando empiezas a saborear su final. Como en el último trago de una cerveza. Yo siempre se lo guardo a Chavela Vargas, ya que és el más amargo. Aunque últimamente me estoy planteando seriamente dejárselo a Edith Piaf, que me gusta muchísimo más. Los amigos vuelven de su descanso contanto infinitas historias de sorisas y lágrimas. Unos, morenazos como nunca les habías visto de un crucero a lo "vacaciones en el mar" (¿o no, Juli?) y otros, más desconcertados que nunca al averiguar que la madriguera del conejo se encontraba en Noruega (¿Nihm?). La mayoría nos hemos quedado o bien en Mataró, o bien en los alrededores de la Catalunya o España profundas. A algún niño inquieto de los que caminan en monociclo Le ha dado por visitar Lisboa y enarmorarse perdidamente de esa ciudad. Les observamos con ojos abiertos, sedientos de sus experiencias en el extrangero, a cada historia que nos cuentan, en nuestra imaginación, somos nosotros quienes las vivimos.

En Malkavian siguen ocurriendo cosas. Cosas íntimas y populares. De entre las populares, contaremos que en brebe, colgaré en esta pàgina las normas para participar en el cocurso para pintar nuestra persiana. El tiempo és limitado, pero suficiente como para ponerse las pilas y presentar un proyecto. El premio és bueno, y una cosa a tener en cuenta és que Malkavian no abre sus puertas hasta bien entrada la tarde, por lo tanto, la obra del artista ganador será expuesta al público en las horas de mayor esplendor que és cuando el sol brilla sobre nuestras cabezas y yo me encuentro durmiendo como buen Malkavian que soy (mentira a días).
Tenemos una persiana vacía en busca de una hada muy especial, el hada de la Absenta. La chica que deberà estar en el dibujo és todavía más especial para las pocas personas de Mataró que llegamos a conocerla. Los que no lo hicisteis mientras vivió, no os preocupeis, una vez hemos aprendido que no somos inmortales, sabemos en cambio, que somos eternos, así que una vez realizado el concurso, todos veremos un pequeño fragmento de ella en un hermoso mural.
Confío en la fortuna y confío en que el destino así lo quiera. A todos aquellos que os guste pintar en los grises muros de nuestra triste ciudad, a todos aquellos que conozcais a alguien que quiera mostrar su arte y no quedarse sólo con eso, sino que ir más lejos y completar toda una historia que todavía no encuentra final, a todos aquellos que quieran formar parte de una parte de la historia de una ciudad sin esperanza pero con personas que a sus años, los que sean, todavía deseen cambiar el mundo, contadles que estamos luchando, que vamos a hacer un concurso para pintar la persiana del Malkavian, una de las persianas más grandes y más hermosas del centro de Mataró, que con eso, estamos dando un paso más, que cada vez son más las persianas en Can Xammar que están manchadas por el color.

En breve, muy breve, las normas del concurso estarán aquí expuestas. Sino, en Malkavian, ya las podeis encontrar colgadas de sus paredes.

Hay que mostrarle a los nuestros el significado de la palabra belleza.


miércoles, 19 de septiembre de 2007

EL REPARTIDOR DE SUERTE


Saïd llevaba siempre en un bolsillo una bolsita lila cosida a mano que contenía el tesoro más maravilloso de todos. Eran piedrecitas muy pequeñas de cristal color rubí. Pero no eran de un cristal cualquiera. Cada uno de los cristales de Saïd reflejaba distintos colores de rojo. Cada uno tomaba forma de algo conocido cuando Saïd los miraba y a pesar de resultarle tan familiares esos trozos, cada uno representaba para él un inmenso laberinto, un misterio de luces y escarlata que debía descifrar. No recordaba cómo habían terminado esos tesoros en su bolsillo, pero sí reordaba que vivió una época extraña donde le sucedían cosas extrañas.- ¿Eres tú el que ha hecho las fotos?¡Dios míos! Era la chica más maravillosa que Saïd había visto en su vida. Algunos mechones rebeldes desafiaban la gravedad en un peinado mal recogido, la ropa l había saltado del armario para colocarse en su cuerpecito a su antojo mezclando colores imposibles, y su cara desigual dibujaba la más penetrante de las miradas, la más absurda de las sonrisas.- Sí, he sido yo – Respondió Saïd. El bar esa noche estaba lleno de amigos ya borrachos que venían a ver el arte de su colega expuesto sa por primera vez al mundo entero. Habían abierto botellas de vino turbio y llenado las mesas de pan con embutidos. Lo cierto es que las fotografías de Saïd ofrecían un ambiente todavía más cálido de lo habitual. A Antonio, el dueño del bar, se le veía contento.- Lo digo porque me he colado en una de tus fotografías.- ¿Cómo? – Quedó desconcertado.- Que me he colado en una de tus fotografías. Justo en la que estás mirando – Señaló la foto – Aquí, ¿me ves? Justo al fondo.Era cierto. Saïd quiso inmortalizar las callejuelas por las que de niño burlaba a la policía con los bolsillos llenos de botes de spray. Plasmaba su arte urbano en grandiosos dibujos llenos de vida, queja y color. Él y sus amigos habían pasado muy buenos tiempos entonces, al otro lado de las vías del tren, con sólo el mar por delante. Y allí estaba ella, salida de uno de aquellos dibujos más pequeñita aún de lo que era, y mirándole fijamente a él.- ¿Me viste? – Preguntó Saïd.- No lo recuerdo, pero parece ser que sí, porque te estoy mirando.
Claudia había sido la chica del grupo durante muchos años. Desde que empezaron a salir por los bares antes de cumplir los dieciocho. Le había pasado de todo y jamás encajó con ninguno de los hombres que había encontrado en el camino. Ahora lloraba desconsolada. Saïd nunca la había visto llorar y la abrazó. Claudia era una chica fuerte que siempre se enfrentaba con una sonrisa a los contratiempos. De un tiempo a esta parte ya no se veían tanto. Cada uno del grupo encaminaba su vida hacia cosas distintas.Saïd se acordó de su bolsita llena de tesoros. A Claudia siempre le habíangustado este tipo de chorradas, así que la abrió y sacó un pedacito de cristal.- Este cristal es mágico – Empezó Saïd – Refleja la parte de uno mismo que no queremos ver y nos da soluciones. Seguro que te trae suerte.Saïd no creía en absoluto en lo que acababa de decir como nunca creyó en Alá, el dios de su madre. A Saïd le gustaba ejercitar su imaginación contando historias. Pero lo cierto es que pronunciando esas palabras, encontró una primera explicación hacia ese enigma que tanto le perturbaba, y aunque la idea le resultó, en un principio, descabellada, descabellado también le habría parecido imaginarse alguna vez compartiendo con Claudia momentos más intensos que los que conllevan una simple amistad, y así fue. Cuando terminaron, Claudia fue a su casa con su cristalito y Saïd se quedó mirando con gran añoranza a la chica de la fotografía de los graffiti.
La chica menuda de la cara desigual tenía un nombre. Saïd ahora no podía recordarlo, pero seguro que tenía uno. Se veían en el piso que Saïd compartía con dos amigos. En el cuarto de Saïd las paredes contaban relatos. Aprendieron juntos que el universo entero se reflejaba en cada uno de los detalles; En una cama que tiene su propio sonido y habla si se la hace hablar, en los espejos que chirrían al contacto con la piel y el sudor, en el delicado estallido de un horrendo souvenir de cristal indefenso ante el descuido de un empujón carnal, y en el falso silencio que queda después, cuando todas las cosas animadas se ponen a comentar…Aquella habitación era para Saïd el mundo entero. Hablaba a la oscura noche desde su ventana, escribía deseos en las paredes que quedaban ocultas tras los muebles, creaba melodías golpeando con lápices, bolígrafos y rotuladores en todo cuanto diera un sonido peculiar con el que construir curiosas melodías. Un día despertó y salió de su cuarto. Sus compañeros de piso habían cambiado y ni siquiera le sonaban sus caras. Ellos le miraron con la sonrisa hacia adentro y disimularon creando una atmósfera de falsa realidad.- ¿En serio que no te acuerdas? – Preguntó muchas veces la chica menuda a Saïd.Él no recordaba nada, nada en absoluto. A Saïd le estaban ocurriendo cosas muy extrañas.
Penélope era del barrio. Saïd se la cruzaba casi todos los días en esa hora en que abren los comercios en su segundo turno. Era mayor que él y muy atractiva. Sus piernas no padecían ni el calor ni el frío pues siempre usaba falda. Un día afortunado, las faldas de Penélope no quisieron salir de sus perchas y un discreto pantalón largo cubrió aquello que a todos hacía dar media vuelta mientras cogían del brazo a otras. A Saïd, esa tarde, Penélope le pareció más guapa que nunca. La miró tanto mientras cargaba una enorme caja que a duras penas lograba entrar en su portal, que en un descuido, la profundidad de sus ojos rebotó contra ella haciéndola caer al suelo, torpemente. Saïd corrió a socorrerla.- ¿Te has hecho daño?- Es que esta caja es imposible. Es una mesa nueva para el ordenador y pesa muchísimo.Penélope tenía un marido que pasaba la mayor parte del tiempo de su vida viajando de aquí para allá. Tenía un piso precioso. Decorado con muy buen gusto. Pasaron toda la tarde riendo mientras montaban, desmontaban y volvían a montar un poco mejor la mesa de ordenador. Esa mujer se sentía sola y Saïd lo estaba, así que se dejaron llevar.Cuando terminaron, Saïd recordó la gracia que le había hecho a Claudia, su amiga de banda, el número de las piedrecitas. Cogió un nuevo cristal rubí de su bolsita lila y se lo entregó a Penélope repitiendo el discurso de su magia.Era tarde cuando Saïd regresaba a casa y se cruzó con Claudia que pasaba por allí. Le saludó emocionada. El cristalito que le había regalado le había traído suerte. En una semana se trasladaría a Holanda donde había conseguido un casi inmejorable puesto de trabajo como profesora de español. Allí podría empezar de nuevo y tal vez las cosas le fueran mejor.Al llegar Saïd a su cuarto, pasó horas mirando la fotografía de la chica desigual con ropas chillonas que tan bien se camuflaba entre las paredes pintadas.
Saïd no encajaba muy bien con sus nuevos compañeros de piso, así quedecidió independizase. Tal vez, su chiquilla quisiera vivir con él si tenían un lugar propio por el que pulular sin tener que cruzarse con ningún extraño por los pasillos. Su nuevo hogar, no era muy grande pero suficiente para los dos. Allí colgó lafotografía en una de las paredes de su cuarto. No le preocupó demasiado el resto de la decoración. Su novia, porque eso sí que lo tenía claro, aquella chiquilla de curiosas maneras era su novia, se instaló con él al poco tiempo. Pensaba en ella cuando compraba los muebles para su nueva casa, también cuando compró la vajilla, las cortinas, la ropa de cama, su propia ropa de vestir. Se acordaba tanto de ella cuando no la tenía a su lado, que apenas se acordaba ya de la última vez que habrían estado juntos. Pero eso a él no le importaba. Su amor era mucho más grande que todo aquello.- Siempre estás en las nubes. No sé si podré soportarlo mucho tiempo.- Te amo – Dijo Saïd.- No basta con eso. Debes hacerlo de algún modo que yo pueda sentirlo, que sepa que lo que dices es cierto.- Te amo, es cierto.
Saïd echó sobre la mesa del comedor todos sus cristales mágicos. Jugó con ellos buscando formas nuevas, rejuntándolos, creando paisajes imposibles en rojo. Nolograba descubrir su significado, pero esos pedazos le decían cosas, porque no cesaba de descubrir nuevas inquietudes distrayéndose con ellos. Cosas sobre él mismo. Al marido de Penélope le trasladaron definitivamente a la ciudad, ella estaba muy contenta. Saïd descubrió que esas piedrecitas daban suerte de verdad, así que se decidió por repartirlas entre todas las mujeres que necesitaran de su magia. De chiquillo nunca tuvo mucho éxito con el sexo femenino, pero ahora era distinto, ahora tenía un tesoro y una historia que contar.- Este cristal es mágico. Refleja la parte de uno mismo que no queremos ver y nos da soluciones. Seguro que te trae suerte.Repetía esto una y otra vez a cada una de las chicas que calentaba de forma efímera su frío interior. Todas ellas fueron después un poco más afortunadas. Tanto corrió la voz de la magia de Saïd, que pronto las mujeres se amontonaron en su portal, en los bares que más frecuentaba, a su salida del trabajo en el mercado… A Saïd cada vez le importaba menos que fueran guapas, simpáticas, o gozaran de alguna virtud. sabía que sus piedrecitas eran mágicas de verdad y se desvivía por hacer a todas esas criaturas, un poco más felices. Pero algo en su interior se iba quedando seco, lleno de nostalgia. Por cada piedra que regalaba, algo moría en su frágil alma de soñador, y más amaba y más lloraba por aquella muchacha que había perdido en algún momento de su vida que no lograba recordar.Llegó el día en que estando con Maria, la camarera del bar que frecuentaba por encima de todos, se dio cuenta que sólo le quedaban dos cristales. Le entregó a Maria uno de ellos y volvió a su cuarto con un profundo ataque de ansiedad. Una vez sentado frente a su fotografía, la chica minúscula que allí había, se puso a hablar.- Eres un gran imbécil.- ¿Cómo? – Saïd quedó boquiabierto. La chica no sólo hablaba dentro de ese rectángulo, también se movía con total libertad.- Quieres pensar de una vez. Me refiero a pensar por ti mismo ¿Por qué no te paras un momento y piensas de una puta vez?La chiquilla de la foto parecía muy enfadada y volvió a quedarse inmóvil en su retrato.
- Me voy. Ya no puedo soportarlo más. Y se fue. Esas fueron sus últimas palabras. La chica menuda sujetaba un pañuelo lila con el que iba secando las lágrimas que caían incesantes por sus mejillas desfiguradas. El pañuelo cayó al suelo justo antes que diera su último portazo. Luz blanca. Brillante, muy brillante. Un estallido fuerte. El pecho de Saïd se abrió sin pedir permiso. La piel que lo envolvía se desintegró dentro de un “nunca más”. El pecho abierto, los ojos en blanco… por la boca se le iba la vida. Gritó. Gritó y lloró y estallaron cristales pequeñitos y rojos por todas partes. Durante los días que vinieron, Saïd se quedó en casa encerrado recogiendo pedacitos de si mismo y juntándolos dentro del pañuelo lila lleno de lágrimas de su amada. Cuando terminó, cogió el pañuelo y cosió con gran alevosía la que sería después la bolsa de los tesoros que llevaría siempre con él.
La chica de los mechones desafiantes a la gravedad tenía un nombre, y ese nombre era Esther. Ahora podía recordarlo.Saïd tomaba una caña en la barra de un nuevo bar que acababan de abrir. Unos grandes pechos le saludaron. Sobre ellos un cuello que pedía a gritos ser mordido y sobre éste, un rostro. Su mirada era demasiado recta para lo juntos que tenía los ojos y su sonrisa estaba torcida. Si no fuera porque Saïd estaba sentado en un taburete, hubiera jurado que la chica era más alta que él. A Saïd le temblaron las piernas a pesar de tenerlas bien apoyadas.- Ya no me quedan más cristales mágicos. - ¿Cristales mágicos? – Preguntó la chica.- Los he regalado todos.- Pues me parece muy bien. Mi nombre es Andrea. Soy nueva en la ciudad. Allí había gato encerrado. Saïd se disculpó y corrió al baño. Una vez allí abrió su bolsita ya sin lágrimas de Esther y extrajo la piedrecita roja que le quedaba. Era la más pequeña de todas y temeroso de perderla se decidió a comerla. Ya la recuperaría más tarde de entre sus heces. No era una brillante idea pero en esos momentos fue su única idea, y lo hizo. Un estallido de luz cálida dentro del baño de un bar. Su alma frágil ahora era fuerte, y de sopetón, boom, boom… boom, boom… boom, boom… sonaba tan fuerte… ¿Cómo podía toda una ciudad escuchar el latido de un corazón recién renacido? Pero su corazón no volvió jamás a tomar la forma de ninguna mujer aunque sus piernas fueran largas y abrazaran más que sus brazos, no volvió a tomar forma de ninguna mujer a pesar de sus orejas puntiagudas y sus pies afilados, no volvió a tomar forma de ninguna mujer a pesar de sus grandes pechos y su mirada demasiado recta, porque ese nuevo corazón debía ser protegido íntegro en si mismo, porque sólo de ese modo, el día que se decidiera a compartirlo, seguiría lleno y palpitante. Y así descubrió porque esos pedacitos de rojo rubí tenían tantos secretos y guardaban el mayor de los tesoros. A la mañana siguiente la chica de la fotografía se había marchado. Los dibujos ya no ocultaban ninguna criatura de color que mirara con ojos profundos. No había nada que buscar en ella, así que la descolgó de su pared y la guardó junto al resto de fotografías que había ido descartando.


EL REPARTIDOR DE SUERTE

viernes, 14 de septiembre de 2007

DÍAS DE VERANO



Los veranos son siempre épocas extrañas de euforia y depresión. Para la mayoría llegan las vacaciones y los que no las tienen o la hipoteca no les ha permitido hacer ningún viaje, sufren alteramiento hormonal y salen más de la cuenta, beben más de lo que deben, se queman al sol en horas aburridas de playa.

Desde los tiempos en que se pasaba más rato en el agua que haciendo el lagarto cargándonos de ultravioletas, la playa és un lugar que ha dejado de divertirme. No corresponde a mi edad que diga estas palabras. Debería estar en esa franja donde la belleza externa va hacia la vejez y debería hacer cualquier cosa para evitarlo, para sentirme desgraciada por no tener ya los pechos en alto, la tez fina (o llena de granos), las carnes firmes y una mirada limpia, abierta y sin ojeras. Pero en vez de eso, mi máxima preocupación en la vida, sigue siendo realizar los sueños que todavía no he cumplido, trabajar para tirar mi vida adelante, que no me falte a final de mes (cosa prácticamente imposible), cuidar de mis viejas y nuevas amistades, y actuar.

También las hormonas se me han alterado este verano (no soy ningún ángel y tengo el gran privilegio de disfrutar del sexo cuando éste llega), he paseado algún dia por la playa como cualquier hijo de vecino (de noche), y sí, he bebido demasiado en demasiadas ocasiones.

Lugares como el Clap, que en invierno no suelen apetecerme por el bullicio de las multitudes, en verano, se vuelven más agradables. Caras nuevas y más espacio para bailar y no estar pendiente de nadie ni de nada han sido siempre un aliciente para mí mientras goce de buena compañía.

Crecer en cambio me jode por una simple cosa. No son las canas, ni la tos por llevar tantos años fumando, que también. Me jode por ellos, por la manera que muchos hombres, ya gastados por perversiones demasiado asumidas o demasiado porno o demasiado corazón roto o demasiado lo que sea, tienen de repente de acercarse a una mujer. Aquellos caballerosos Don Juanes que pretendían ser siempre encantadores, de repente, quieren agujerearte el culo, taparte la boca durante horas con su polla y en lugar de acompañarte después, dejarte en la parada de tren más cercana a su casa (suponiendo que deben salir de ella para hacer algo).

El verano terminó y con él las noches en lugares comunitarios. También Malkavian ha sufrido mutaciones. Estudiantes y gente que no devía levantarse temprano al día siguiente, han conseguido noches muy agradables de conversación, risas y sueños al aire. Pronto se acercará el frío. Pronto mediremos unos centímetros menos bajo nuestros abrigos y Malkavian servirá más té que en todo el año. Pronto las caras morenas tendran tez pálida y no sonreiremos tanto. Me invade un sentimiento de fatalidad al descubrir que debemos volver a nuestras rutinas y valorar si realmente vale la pena aquello en lo que estamos. Pronto, los deseos de una noche loca cambiarán por el deseo de un amor eterno.

De momento, parace ser que seguiré cantando. Banda Malkavian estrenará al completo el 15 de diciembre en la sala Clap. Es probable que hasta esa fecha no me deje caer mucho por allí. Es una pena, ya que de repente parecía que la buena música volvía a sonar en algún lugar concurrido de Mataró. El R&R de Iggy, Bowie, Rolling stones, Neil Young, Pixies, Clash, Sex Pistols, Hendrix, Joplin y más, con pinceladas del R&Ñ de extremoduro, Parálisis Permanente, Siniéstro Total... Hacen que me sienta un poco melancólica de todo aquello que aún no ha empezado a quedar atrás, de este verano que llega a su fin pero no ha pasado todavía. Si vais por allí, no olvideis pedirles buena música a los DJ. Es una pena que antes los sapos se convirtieran en príncipes y ahora sea más bien... al contrario. Imagino que en los tiempos que corren, este mismo cuento podría ser contado a la inversa por los hombres. Siempre hay tres caras de la misma historia: la de él, la de ella y la verdad. La verdad cambia a cada segundo, así que es una putada ir siempre en su busca. Yo no paro de intentarlo y me doy cuenta de que cada año que pasa, ese recuerdo que tan profundo guardo, es un nuevo cuento por contar. Distinto al del año anterior.