miércoles, 26 de septiembre de 2007

A VECES EN SILENCIO, PERO SIEMPRE AHÍ



El verano sigue terminando. Lo peor de los buenos tiempos es cuando empiezas a saborear su final. Como en el último trago de una cerveza. Yo siempre se lo guardo a Chavela Vargas, ya que és el más amargo. Aunque últimamente me estoy planteando seriamente dejárselo a Edith Piaf, que me gusta muchísimo más. Los amigos vuelven de su descanso contanto infinitas historias de sorisas y lágrimas. Unos, morenazos como nunca les habías visto de un crucero a lo "vacaciones en el mar" (¿o no, Juli?) y otros, más desconcertados que nunca al averiguar que la madriguera del conejo se encontraba en Noruega (¿Nihm?). La mayoría nos hemos quedado o bien en Mataró, o bien en los alrededores de la Catalunya o España profundas. A algún niño inquieto de los que caminan en monociclo Le ha dado por visitar Lisboa y enarmorarse perdidamente de esa ciudad. Les observamos con ojos abiertos, sedientos de sus experiencias en el extrangero, a cada historia que nos cuentan, en nuestra imaginación, somos nosotros quienes las vivimos.

En Malkavian siguen ocurriendo cosas. Cosas íntimas y populares. De entre las populares, contaremos que en brebe, colgaré en esta pàgina las normas para participar en el cocurso para pintar nuestra persiana. El tiempo és limitado, pero suficiente como para ponerse las pilas y presentar un proyecto. El premio és bueno, y una cosa a tener en cuenta és que Malkavian no abre sus puertas hasta bien entrada la tarde, por lo tanto, la obra del artista ganador será expuesta al público en las horas de mayor esplendor que és cuando el sol brilla sobre nuestras cabezas y yo me encuentro durmiendo como buen Malkavian que soy (mentira a días).
Tenemos una persiana vacía en busca de una hada muy especial, el hada de la Absenta. La chica que deberà estar en el dibujo és todavía más especial para las pocas personas de Mataró que llegamos a conocerla. Los que no lo hicisteis mientras vivió, no os preocupeis, una vez hemos aprendido que no somos inmortales, sabemos en cambio, que somos eternos, así que una vez realizado el concurso, todos veremos un pequeño fragmento de ella en un hermoso mural.
Confío en la fortuna y confío en que el destino así lo quiera. A todos aquellos que os guste pintar en los grises muros de nuestra triste ciudad, a todos aquellos que conozcais a alguien que quiera mostrar su arte y no quedarse sólo con eso, sino que ir más lejos y completar toda una historia que todavía no encuentra final, a todos aquellos que quieran formar parte de una parte de la historia de una ciudad sin esperanza pero con personas que a sus años, los que sean, todavía deseen cambiar el mundo, contadles que estamos luchando, que vamos a hacer un concurso para pintar la persiana del Malkavian, una de las persianas más grandes y más hermosas del centro de Mataró, que con eso, estamos dando un paso más, que cada vez son más las persianas en Can Xammar que están manchadas por el color.

En breve, muy breve, las normas del concurso estarán aquí expuestas. Sino, en Malkavian, ya las podeis encontrar colgadas de sus paredes.

Hay que mostrarle a los nuestros el significado de la palabra belleza.


miércoles, 19 de septiembre de 2007

EL REPARTIDOR DE SUERTE


Saïd llevaba siempre en un bolsillo una bolsita lila cosida a mano que contenía el tesoro más maravilloso de todos. Eran piedrecitas muy pequeñas de cristal color rubí. Pero no eran de un cristal cualquiera. Cada uno de los cristales de Saïd reflejaba distintos colores de rojo. Cada uno tomaba forma de algo conocido cuando Saïd los miraba y a pesar de resultarle tan familiares esos trozos, cada uno representaba para él un inmenso laberinto, un misterio de luces y escarlata que debía descifrar. No recordaba cómo habían terminado esos tesoros en su bolsillo, pero sí reordaba que vivió una época extraña donde le sucedían cosas extrañas.- ¿Eres tú el que ha hecho las fotos?¡Dios míos! Era la chica más maravillosa que Saïd había visto en su vida. Algunos mechones rebeldes desafiaban la gravedad en un peinado mal recogido, la ropa l había saltado del armario para colocarse en su cuerpecito a su antojo mezclando colores imposibles, y su cara desigual dibujaba la más penetrante de las miradas, la más absurda de las sonrisas.- Sí, he sido yo – Respondió Saïd. El bar esa noche estaba lleno de amigos ya borrachos que venían a ver el arte de su colega expuesto sa por primera vez al mundo entero. Habían abierto botellas de vino turbio y llenado las mesas de pan con embutidos. Lo cierto es que las fotografías de Saïd ofrecían un ambiente todavía más cálido de lo habitual. A Antonio, el dueño del bar, se le veía contento.- Lo digo porque me he colado en una de tus fotografías.- ¿Cómo? – Quedó desconcertado.- Que me he colado en una de tus fotografías. Justo en la que estás mirando – Señaló la foto – Aquí, ¿me ves? Justo al fondo.Era cierto. Saïd quiso inmortalizar las callejuelas por las que de niño burlaba a la policía con los bolsillos llenos de botes de spray. Plasmaba su arte urbano en grandiosos dibujos llenos de vida, queja y color. Él y sus amigos habían pasado muy buenos tiempos entonces, al otro lado de las vías del tren, con sólo el mar por delante. Y allí estaba ella, salida de uno de aquellos dibujos más pequeñita aún de lo que era, y mirándole fijamente a él.- ¿Me viste? – Preguntó Saïd.- No lo recuerdo, pero parece ser que sí, porque te estoy mirando.
Claudia había sido la chica del grupo durante muchos años. Desde que empezaron a salir por los bares antes de cumplir los dieciocho. Le había pasado de todo y jamás encajó con ninguno de los hombres que había encontrado en el camino. Ahora lloraba desconsolada. Saïd nunca la había visto llorar y la abrazó. Claudia era una chica fuerte que siempre se enfrentaba con una sonrisa a los contratiempos. De un tiempo a esta parte ya no se veían tanto. Cada uno del grupo encaminaba su vida hacia cosas distintas.Saïd se acordó de su bolsita llena de tesoros. A Claudia siempre le habíangustado este tipo de chorradas, así que la abrió y sacó un pedacito de cristal.- Este cristal es mágico – Empezó Saïd – Refleja la parte de uno mismo que no queremos ver y nos da soluciones. Seguro que te trae suerte.Saïd no creía en absoluto en lo que acababa de decir como nunca creyó en Alá, el dios de su madre. A Saïd le gustaba ejercitar su imaginación contando historias. Pero lo cierto es que pronunciando esas palabras, encontró una primera explicación hacia ese enigma que tanto le perturbaba, y aunque la idea le resultó, en un principio, descabellada, descabellado también le habría parecido imaginarse alguna vez compartiendo con Claudia momentos más intensos que los que conllevan una simple amistad, y así fue. Cuando terminaron, Claudia fue a su casa con su cristalito y Saïd se quedó mirando con gran añoranza a la chica de la fotografía de los graffiti.
La chica menuda de la cara desigual tenía un nombre. Saïd ahora no podía recordarlo, pero seguro que tenía uno. Se veían en el piso que Saïd compartía con dos amigos. En el cuarto de Saïd las paredes contaban relatos. Aprendieron juntos que el universo entero se reflejaba en cada uno de los detalles; En una cama que tiene su propio sonido y habla si se la hace hablar, en los espejos que chirrían al contacto con la piel y el sudor, en el delicado estallido de un horrendo souvenir de cristal indefenso ante el descuido de un empujón carnal, y en el falso silencio que queda después, cuando todas las cosas animadas se ponen a comentar…Aquella habitación era para Saïd el mundo entero. Hablaba a la oscura noche desde su ventana, escribía deseos en las paredes que quedaban ocultas tras los muebles, creaba melodías golpeando con lápices, bolígrafos y rotuladores en todo cuanto diera un sonido peculiar con el que construir curiosas melodías. Un día despertó y salió de su cuarto. Sus compañeros de piso habían cambiado y ni siquiera le sonaban sus caras. Ellos le miraron con la sonrisa hacia adentro y disimularon creando una atmósfera de falsa realidad.- ¿En serio que no te acuerdas? – Preguntó muchas veces la chica menuda a Saïd.Él no recordaba nada, nada en absoluto. A Saïd le estaban ocurriendo cosas muy extrañas.
Penélope era del barrio. Saïd se la cruzaba casi todos los días en esa hora en que abren los comercios en su segundo turno. Era mayor que él y muy atractiva. Sus piernas no padecían ni el calor ni el frío pues siempre usaba falda. Un día afortunado, las faldas de Penélope no quisieron salir de sus perchas y un discreto pantalón largo cubrió aquello que a todos hacía dar media vuelta mientras cogían del brazo a otras. A Saïd, esa tarde, Penélope le pareció más guapa que nunca. La miró tanto mientras cargaba una enorme caja que a duras penas lograba entrar en su portal, que en un descuido, la profundidad de sus ojos rebotó contra ella haciéndola caer al suelo, torpemente. Saïd corrió a socorrerla.- ¿Te has hecho daño?- Es que esta caja es imposible. Es una mesa nueva para el ordenador y pesa muchísimo.Penélope tenía un marido que pasaba la mayor parte del tiempo de su vida viajando de aquí para allá. Tenía un piso precioso. Decorado con muy buen gusto. Pasaron toda la tarde riendo mientras montaban, desmontaban y volvían a montar un poco mejor la mesa de ordenador. Esa mujer se sentía sola y Saïd lo estaba, así que se dejaron llevar.Cuando terminaron, Saïd recordó la gracia que le había hecho a Claudia, su amiga de banda, el número de las piedrecitas. Cogió un nuevo cristal rubí de su bolsita lila y se lo entregó a Penélope repitiendo el discurso de su magia.Era tarde cuando Saïd regresaba a casa y se cruzó con Claudia que pasaba por allí. Le saludó emocionada. El cristalito que le había regalado le había traído suerte. En una semana se trasladaría a Holanda donde había conseguido un casi inmejorable puesto de trabajo como profesora de español. Allí podría empezar de nuevo y tal vez las cosas le fueran mejor.Al llegar Saïd a su cuarto, pasó horas mirando la fotografía de la chica desigual con ropas chillonas que tan bien se camuflaba entre las paredes pintadas.
Saïd no encajaba muy bien con sus nuevos compañeros de piso, así quedecidió independizase. Tal vez, su chiquilla quisiera vivir con él si tenían un lugar propio por el que pulular sin tener que cruzarse con ningún extraño por los pasillos. Su nuevo hogar, no era muy grande pero suficiente para los dos. Allí colgó lafotografía en una de las paredes de su cuarto. No le preocupó demasiado el resto de la decoración. Su novia, porque eso sí que lo tenía claro, aquella chiquilla de curiosas maneras era su novia, se instaló con él al poco tiempo. Pensaba en ella cuando compraba los muebles para su nueva casa, también cuando compró la vajilla, las cortinas, la ropa de cama, su propia ropa de vestir. Se acordaba tanto de ella cuando no la tenía a su lado, que apenas se acordaba ya de la última vez que habrían estado juntos. Pero eso a él no le importaba. Su amor era mucho más grande que todo aquello.- Siempre estás en las nubes. No sé si podré soportarlo mucho tiempo.- Te amo – Dijo Saïd.- No basta con eso. Debes hacerlo de algún modo que yo pueda sentirlo, que sepa que lo que dices es cierto.- Te amo, es cierto.
Saïd echó sobre la mesa del comedor todos sus cristales mágicos. Jugó con ellos buscando formas nuevas, rejuntándolos, creando paisajes imposibles en rojo. Nolograba descubrir su significado, pero esos pedazos le decían cosas, porque no cesaba de descubrir nuevas inquietudes distrayéndose con ellos. Cosas sobre él mismo. Al marido de Penélope le trasladaron definitivamente a la ciudad, ella estaba muy contenta. Saïd descubrió que esas piedrecitas daban suerte de verdad, así que se decidió por repartirlas entre todas las mujeres que necesitaran de su magia. De chiquillo nunca tuvo mucho éxito con el sexo femenino, pero ahora era distinto, ahora tenía un tesoro y una historia que contar.- Este cristal es mágico. Refleja la parte de uno mismo que no queremos ver y nos da soluciones. Seguro que te trae suerte.Repetía esto una y otra vez a cada una de las chicas que calentaba de forma efímera su frío interior. Todas ellas fueron después un poco más afortunadas. Tanto corrió la voz de la magia de Saïd, que pronto las mujeres se amontonaron en su portal, en los bares que más frecuentaba, a su salida del trabajo en el mercado… A Saïd cada vez le importaba menos que fueran guapas, simpáticas, o gozaran de alguna virtud. sabía que sus piedrecitas eran mágicas de verdad y se desvivía por hacer a todas esas criaturas, un poco más felices. Pero algo en su interior se iba quedando seco, lleno de nostalgia. Por cada piedra que regalaba, algo moría en su frágil alma de soñador, y más amaba y más lloraba por aquella muchacha que había perdido en algún momento de su vida que no lograba recordar.Llegó el día en que estando con Maria, la camarera del bar que frecuentaba por encima de todos, se dio cuenta que sólo le quedaban dos cristales. Le entregó a Maria uno de ellos y volvió a su cuarto con un profundo ataque de ansiedad. Una vez sentado frente a su fotografía, la chica minúscula que allí había, se puso a hablar.- Eres un gran imbécil.- ¿Cómo? – Saïd quedó boquiabierto. La chica no sólo hablaba dentro de ese rectángulo, también se movía con total libertad.- Quieres pensar de una vez. Me refiero a pensar por ti mismo ¿Por qué no te paras un momento y piensas de una puta vez?La chiquilla de la foto parecía muy enfadada y volvió a quedarse inmóvil en su retrato.
- Me voy. Ya no puedo soportarlo más. Y se fue. Esas fueron sus últimas palabras. La chica menuda sujetaba un pañuelo lila con el que iba secando las lágrimas que caían incesantes por sus mejillas desfiguradas. El pañuelo cayó al suelo justo antes que diera su último portazo. Luz blanca. Brillante, muy brillante. Un estallido fuerte. El pecho de Saïd se abrió sin pedir permiso. La piel que lo envolvía se desintegró dentro de un “nunca más”. El pecho abierto, los ojos en blanco… por la boca se le iba la vida. Gritó. Gritó y lloró y estallaron cristales pequeñitos y rojos por todas partes. Durante los días que vinieron, Saïd se quedó en casa encerrado recogiendo pedacitos de si mismo y juntándolos dentro del pañuelo lila lleno de lágrimas de su amada. Cuando terminó, cogió el pañuelo y cosió con gran alevosía la que sería después la bolsa de los tesoros que llevaría siempre con él.
La chica de los mechones desafiantes a la gravedad tenía un nombre, y ese nombre era Esther. Ahora podía recordarlo.Saïd tomaba una caña en la barra de un nuevo bar que acababan de abrir. Unos grandes pechos le saludaron. Sobre ellos un cuello que pedía a gritos ser mordido y sobre éste, un rostro. Su mirada era demasiado recta para lo juntos que tenía los ojos y su sonrisa estaba torcida. Si no fuera porque Saïd estaba sentado en un taburete, hubiera jurado que la chica era más alta que él. A Saïd le temblaron las piernas a pesar de tenerlas bien apoyadas.- Ya no me quedan más cristales mágicos. - ¿Cristales mágicos? – Preguntó la chica.- Los he regalado todos.- Pues me parece muy bien. Mi nombre es Andrea. Soy nueva en la ciudad. Allí había gato encerrado. Saïd se disculpó y corrió al baño. Una vez allí abrió su bolsita ya sin lágrimas de Esther y extrajo la piedrecita roja que le quedaba. Era la más pequeña de todas y temeroso de perderla se decidió a comerla. Ya la recuperaría más tarde de entre sus heces. No era una brillante idea pero en esos momentos fue su única idea, y lo hizo. Un estallido de luz cálida dentro del baño de un bar. Su alma frágil ahora era fuerte, y de sopetón, boom, boom… boom, boom… boom, boom… sonaba tan fuerte… ¿Cómo podía toda una ciudad escuchar el latido de un corazón recién renacido? Pero su corazón no volvió jamás a tomar la forma de ninguna mujer aunque sus piernas fueran largas y abrazaran más que sus brazos, no volvió a tomar forma de ninguna mujer a pesar de sus orejas puntiagudas y sus pies afilados, no volvió a tomar forma de ninguna mujer a pesar de sus grandes pechos y su mirada demasiado recta, porque ese nuevo corazón debía ser protegido íntegro en si mismo, porque sólo de ese modo, el día que se decidiera a compartirlo, seguiría lleno y palpitante. Y así descubrió porque esos pedacitos de rojo rubí tenían tantos secretos y guardaban el mayor de los tesoros. A la mañana siguiente la chica de la fotografía se había marchado. Los dibujos ya no ocultaban ninguna criatura de color que mirara con ojos profundos. No había nada que buscar en ella, así que la descolgó de su pared y la guardó junto al resto de fotografías que había ido descartando.


EL REPARTIDOR DE SUERTE

viernes, 14 de septiembre de 2007

DÍAS DE VERANO



Los veranos son siempre épocas extrañas de euforia y depresión. Para la mayoría llegan las vacaciones y los que no las tienen o la hipoteca no les ha permitido hacer ningún viaje, sufren alteramiento hormonal y salen más de la cuenta, beben más de lo que deben, se queman al sol en horas aburridas de playa.

Desde los tiempos en que se pasaba más rato en el agua que haciendo el lagarto cargándonos de ultravioletas, la playa és un lugar que ha dejado de divertirme. No corresponde a mi edad que diga estas palabras. Debería estar en esa franja donde la belleza externa va hacia la vejez y debería hacer cualquier cosa para evitarlo, para sentirme desgraciada por no tener ya los pechos en alto, la tez fina (o llena de granos), las carnes firmes y una mirada limpia, abierta y sin ojeras. Pero en vez de eso, mi máxima preocupación en la vida, sigue siendo realizar los sueños que todavía no he cumplido, trabajar para tirar mi vida adelante, que no me falte a final de mes (cosa prácticamente imposible), cuidar de mis viejas y nuevas amistades, y actuar.

También las hormonas se me han alterado este verano (no soy ningún ángel y tengo el gran privilegio de disfrutar del sexo cuando éste llega), he paseado algún dia por la playa como cualquier hijo de vecino (de noche), y sí, he bebido demasiado en demasiadas ocasiones.

Lugares como el Clap, que en invierno no suelen apetecerme por el bullicio de las multitudes, en verano, se vuelven más agradables. Caras nuevas y más espacio para bailar y no estar pendiente de nadie ni de nada han sido siempre un aliciente para mí mientras goce de buena compañía.

Crecer en cambio me jode por una simple cosa. No son las canas, ni la tos por llevar tantos años fumando, que también. Me jode por ellos, por la manera que muchos hombres, ya gastados por perversiones demasiado asumidas o demasiado porno o demasiado corazón roto o demasiado lo que sea, tienen de repente de acercarse a una mujer. Aquellos caballerosos Don Juanes que pretendían ser siempre encantadores, de repente, quieren agujerearte el culo, taparte la boca durante horas con su polla y en lugar de acompañarte después, dejarte en la parada de tren más cercana a su casa (suponiendo que deben salir de ella para hacer algo).

El verano terminó y con él las noches en lugares comunitarios. También Malkavian ha sufrido mutaciones. Estudiantes y gente que no devía levantarse temprano al día siguiente, han conseguido noches muy agradables de conversación, risas y sueños al aire. Pronto se acercará el frío. Pronto mediremos unos centímetros menos bajo nuestros abrigos y Malkavian servirá más té que en todo el año. Pronto las caras morenas tendran tez pálida y no sonreiremos tanto. Me invade un sentimiento de fatalidad al descubrir que debemos volver a nuestras rutinas y valorar si realmente vale la pena aquello en lo que estamos. Pronto, los deseos de una noche loca cambiarán por el deseo de un amor eterno.

De momento, parace ser que seguiré cantando. Banda Malkavian estrenará al completo el 15 de diciembre en la sala Clap. Es probable que hasta esa fecha no me deje caer mucho por allí. Es una pena, ya que de repente parecía que la buena música volvía a sonar en algún lugar concurrido de Mataró. El R&R de Iggy, Bowie, Rolling stones, Neil Young, Pixies, Clash, Sex Pistols, Hendrix, Joplin y más, con pinceladas del R&Ñ de extremoduro, Parálisis Permanente, Siniéstro Total... Hacen que me sienta un poco melancólica de todo aquello que aún no ha empezado a quedar atrás, de este verano que llega a su fin pero no ha pasado todavía. Si vais por allí, no olvideis pedirles buena música a los DJ. Es una pena que antes los sapos se convirtieran en príncipes y ahora sea más bien... al contrario. Imagino que en los tiempos que corren, este mismo cuento podría ser contado a la inversa por los hombres. Siempre hay tres caras de la misma historia: la de él, la de ella y la verdad. La verdad cambia a cada segundo, así que es una putada ir siempre en su busca. Yo no paro de intentarlo y me doy cuenta de que cada año que pasa, ese recuerdo que tan profundo guardo, es un nuevo cuento por contar. Distinto al del año anterior.





sábado, 7 de julio de 2007

NADA



Atravesé la oscura puerta con la vana esperanza de encontrar nada. He visitado paraísos que helada me dejaron en días de sol, en tiempos sin guerras. He cruzado el tiempo como quien se deja robar el corazón y juré silencio al abrir los ojos y ver. He pensado mucho tiempo en volver pero desde donde estoy, se puede regresar siempre. He rozado pieles de ángel que bajaban para tocarme, de la umbría llegaron bellos y terribles espectros para adorarme y torturarme, de la luna cayeron rayos para iluminarme, de la magia adquirí hechizos para salvarme, del mar recordé el olvido y un dolor profundo, el cielo me dio nubes y las nubes sueños, la noche me dio vino, me dio vida, me dio estrellas bailantes, fuegos artificiales, lágrimas de luz, agujeros oscuros de paz, momentos tristes de felicidad, tiempos difíciles de prosperidad, desiertos de asfalto y laberintos de ciudad.

Hoy ya no corro por la vida. Hoy me he parado a pensar. No necesito de un lucero porque ya sé caminar. Aprendí a hacerme vieja sin tener más que ocultar. No importa que ya no me miren cuando cruzo por sus veras. Fueron ellos los que empezaron a mirar sin preguntar qué era lo que yo soñaba en vela. Jamás quise más sueño que el que precede al sueño ni más dueño que el que jugó mi juego. Que jamás pensé ser tan imbécil ni que imbécil tal besara mis labios. Que para dar por culo aquí me tienes aunque sé que alcanzarme aun puedes. No pienses que estoy tan segura de mi triunfo por verme fuerte y drogada de absurda felicidad. No pienses que me lo creo porque creo lo que veo creo que no veo ná. No jures que te tengo en descuido que te maldigo cien mil veces para así molestar ni pienses que malgasto tiempo y vida en fastidiarte y mentirte, en olvidarte y maldecirte, que vida más rica y más a mano no tengo que la mía para con ella jugar. Que más daño ya no te hago y que si juras otra vez que a ti te la jugué reiré y volveré a cuando era niña y recordaré todas esas mentiras que me acosaban sin cesar, en todos esos pecados que lloraba, en todo ese mundo que no me deja, que camina conmigo haciéndose cada día más y más fuerte, más y más grande, más y más fértil.

Anoche me vi como una guerrera. Llevaba armadura de plata y vestiduras de oscura piel. El aire azotaba mi cabello en lo alto de la colina. Caballos corrían abajo en el llano. Luz tenue y abundante calor para un sol de tarde.

lunes, 2 de julio de 2007

CARNE



Parten cuerpo y alma hacia sitios distintos
No puedo dominarlos,
Uno está despierto, el otro dormido

Cierro puerta a puerta las salidas de este mundo
Parto la baraja,
Primero me alegro, luego me hundo

Carne y hueso es nuestro cuerpo
Así es fácil de rajar
Cada día un nuevo cuento
Que nos mata sin piedad
Tic-tac cuenta nuestro tiempo
Bla, bla, bla… sin respirar

La esperanza hoy es difícil de alimentar
Los malos deformes
Ganan terreno, pierden humanidad

Tierra de humanos sin humanos surgirá
Adorando falsos sueños
Anhelando crueldad, repartiendo voracidad

Carne y hueso es nuestro cuerpo
Así es fácil de rajar
Cada día un nuevo cuento
Que nos mata sin piedad
Tic-tac cuenta nuestro tiempo
Bla, bla, bla… sin respirar



viernes, 29 de junio de 2007

REBELIÓN CULTURAL



Esta semana que viene, Malkavian se llena de cultura y nuevas propuestas.
No hay que repetir que el estreno universal de banda Malkavian en la plaza Santa Anna fue todo un éxito, al menos a nivel personal, aunque también de público, ya que no todos fueron amigos y conocidos, y aun así, bailaron y corearon los temas desde su posición discreta de espectador de Mataró. Una de las buenas noticias, va relacionada con nuestro dúo (por el momento, ya que la próxima semana ampliamos la banda). El sábado día 7, la CSOA la Fibra, cumple dos años de okupación con una larga lista de actividades a sus espaldas. Los artistas, informáticos y gente preocupada por temas sociales, han sido los grandes favorecidos de este centro. Han sido muchas las conferencias dadas y los talleres a los que se ha podido acceder de forma gratuita (casi nada). Una de las propuestas llevada a cabo por esta gente que más me ha sorprendido y gustado y en la que he participado siempre que he tenido material para presentarlo, han sido los Cabarets. Al principio eran cada varios meses, pero ya hace tiempo que estos Cabarets se realizan mensualmente. En todos ellos encontramos conciertos, teatro, danza y circo entrelazados con una económica cena y barra (muy rica, por cierto), para todos los asistentes. Éste sábado, habrá actividades todo el día, desde juegos para niños por la mañana, hasta un cercavilla por la tarde, y evidentemente, la cena, esta vez amenizada por la banda Malkavian (Es decir, Julián Pato a la guitarra y yo misma a la voz). Alguna versión nueva caerá para los que quieran repetir pero les auste encontrarse con lo mismo. Dos bolos, dos shows. esto será hacia las 21-21:30 de la noche. Después, podreis disfrutar del resto de actuaciones del Cabaret que serán muchas. ¿Qué sería de nuestra ciudad sin gente como nosotros? Llegando a los 30 y todavía nos quedan sueños por cumplir. De echo, a mí, se me reproducen como una plaga que nunca termina. ¡felicidades por estos dos años de actividad y que sean muchos más! tralará, tralará....
Otra de las buenas noticias que ha tenido Malkavian estos días, ha llegado de manos de Juanma sin Criterio. Él trabaja limpiando nuestra ciudad como basurero. Allí, encuentra un montón de tesoros para reciclar, entre ellos, libros. Estos libros ya no le caben en casa y Juanma busca un hogar para todos ellos. De momento serán unos 50 los que acoja Malkavian en su microcosmos. Así que en brebe, el "proyecto de Augie" (que es como se va a llamar en homenaje al protagonista de la película Smoke), tomará forma entre nuestras paredes. Pero no penseis que serán libros cualquiera. Todos ellos han pasado la censura de Juanma sin Criterio, que adora la lectura.
Y no contentos con eso, Malkavian, cede su espacio para que en él se rueden los títulos de crédito de un corto que dirigirá Tete junto a otros absenteros del bar y también para que un fotógrafo de Mataró (del que no diré el nombre hasta que termine ya que le asusta el resultado de su trabajo), haga una de sus sesiones.
Tenemos una semana completita y llena de cambios. Si consigo que me arreglen la persiana automática en los próximos días, habrá sido otra gran batalla servida con mucha gentileza. Otra patada a todos aquellos que se quejan y no hacen nada o sólo piensan en verde (y no me refiero a los ecoligistas ni a la Heineken).